No burlarse, que hay duelos difíciles de elaborar. Y si se combinan los duelos con elaboradores difíciles, se puede llegar a confundir una cuarentena con una cuaresma.
Y aunque hoy andaba con ganas de pasar ya un poco sobre este asunto que, sobre todo dada la importancia, empieza a cansar, y reflexionar algo sobre un interesante trabajito que estoy leyendo sobre las técnicas de los "mass-media" frente a algunos fenómenos fenómenos que se vienen dando, la deriva me ha impulsado a pensar un poco en ese otro fenómeno que tantos dolores de cabeza trae a los que les gustan los dolores de cabeza. Vamos, el del amor, trascendente asunto.
Pero, dado que es un tema complejo, me parece que se va a quedar para otro día. Sí, sí. Para otro día.
Chau