Que mi padre me dice, con su voz suave pero, a la vez, dura: 'Hija, esa "música" que escuchas, no te llevará a nada bueno. ¿Qué pensarán los vecinos? Recuerda, eres hija del Presidente Villalobos'

Solamente bajo la mirada, asiento con la cabeza, me pongo los audífonos y la melodía más dulce retumba en mi cabeza como martillo.