Sobre una torre había una mujer, de túnica blanca, peinándose la cabellera, que le llegaba a los pies.

El peine desprendía sueños, con todos sus personajes: los sueños salían del pelo y se iban al aire."

(El libro de los abrazos, Eduardo Galeano)



Desde lo profundo de las entrañas hay un grito que amenaza con salir, dejo
de lado por un momento los tormentos del alma, he terminado por
convencerme que solo fue un mal sueño, una de esas charadas que la vida
suele aplicarme, las palabras solo son eso, fragmentos perdidos que se dicen
en el instante, ya me canse del alcohol que no he ingerido, tampoco espero
un viento a favor, he caminado siempre al paso, me doy la oportunidad de
mirar todo en perspectiva, de ninguna manera hay ganadores o perdedores,
quiero pensar que solo fue una escapada, un mirada a lo que pudo ser y no
fue.

Hace tiempo que le di la despedida, ya me canse de buscarle, los recuerdos
tienen sus secretos, reconozco que ya no me duele, sigo jugando por puro
placer, ¿Qué es la vida sino una ruleta rusa? Los mosaicos siguen siendo
blancos y negros en el mismo cuarto, la pulcra mesa aguarda a que mis
manos le acaricien.