Mi gato, mi gatito gris de pecho blanco.
Acompañá a mi desvelo y con ese
ronronear tuyo, entibiá este silencio
tan frío.

Tu pelaje gris se mimetiza junto a mi
corazón.
Me recuerda a los días nublados,
cuando la gente camina apresurada.

Escondiendo las caras y los oídos.
Cerrando las puertas a los sollozos.
y lamentos.
Así... así como por un tejado...

Ayudado por tu cola eléctrica, caminá
hacia el abismo de mis penas y llenalo
de tus ecencias.
Que ese blanco de tu pecho,

sea una túnica que viste a algún ángel
bueno que viene a librarme de las
tentaciones que me trae siempre
la diabla tristeza.