siempre pensamos que todos tenemos muchos amigos pero luego resulta que nos decepcionamos de ellos al darnos cuenta que su amistad es falsa.
Es tan lógico que podes contar con los dedos de las manos, cuantos verdaderos amigos tenes. Es más, te vas a sorprender que sólo una mano vas a ocupar para contarlos.
No es saludable estar adaptado a una sociedad profundamente enferma.