Predicar es una obligación cristiana,
no una forma de darse golpes en el pecho
ni de lucirse delante de los demás.
Se hace para honrar a Dios,
no para impresionar a las personas.
Predicar es una obligación cristiana,
no una forma de darse golpes en el pecho
ni de lucirse delante de los demás.
Se hace para honrar a Dios,
no para impresionar a las personas.
LO QUE YO ENSEÑO NO ES MIO
PERTENECE AL QUE ME ENVIO” (Juan 7:16.)