Los cristianos creen que Jesús es un sacrificio
porque, según la Biblia, su muerte en el madero
fue un acto redentor
que pagó por los pecados de la humanidad,
reconciliando al hombre con Dios
y ofreciendo perdón y vida eterna
Jesús como “Cordero de Dios”:
En el Nuevo Testamento, Jesús es identificado
como el Cordero que quita el pecado
del mundo (Juan 1:29).
Esto conecta con las prácticas
judías de sacrificio animal en el templo,
donde la sangre derramada simbolizaba
expiación
Memoria en la práctica cristiana:
Este sacrificio se recuerda
en la Cena del Señor,
donde los creyentes conmemoran
su cuerpo y sangre entregados,
reforzando la idea de que su muerte
es central para la fe
LO QUE YO ENSEÑO NO ES MIO
PERTENECE AL QUE ME ENVIO” (Juan 7:16.)