¿Cómo que no? Acuérdate que cuando Jesucristo dijo "oísteis que fue dicho..., pero yo os digo..." abolió del Antiguo Testamento el ojo por ojo, el hacer daño a los demás y el odio los enemigos que mandaban muchos mandatos del Antiguo Testamento, pues Jesucristo mandó que al que te hiera en una mejilla le vuelvas también la otra y mandó amar a los enemigos.
Con estas enseñanza del Evangelio, Jesucristo nos libró de los mandatos del Antiguo Testamento que ordenaban a los hombres ojo por ojo, penas de muerte, guerras y masacrar a pueblos enteros.
Todos esos mandatos del Antiguo Testamento que faltaban a la misericordia, y también la esclavitud y los sacrificios, fueron abolidos por Jesucristo porque no eran mandamientos de Dios, pues Jesucristo no vino a abolir la verdadera Ley de Dios.
El Nuevo Pacto es que Dios daría su Ley en la mente y el corazón de sus hijos. Y Jesucristo, cuando predicó el Evangelio, nos reveló los mandamientos que realmente fueron dados por Dios desde siempre y para siempre, que son los mandamientos que Jesucristo enseña en el Evangelio, que siguen vigentes porque Jesucristo los mandó guardar.
Y estos mandamientos que Jesucristo enseñó los escribieron los apóstoles en los libros del Evangelio, y los reconocen aquellos que, cuando los leen, los aman y los guardan con amor.





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