Cita Iniciado por Elisabet* Ver Mensaje

Jesucristo pagará a cada uno según sus obras, no por los pecados, cometidos por sus antepasados.

Entonces, ¿de qué fuimos sanados y de qué pecados nos libró Jesucristo? Jesucristo, con su enseñanza del Evangelio, nos sanó y nos libró de los pecados o errores de tener como si fueran mandamientos de Dios, muchos mandatos del Antiguo Testamento que no eran de Dios...
Cita Iniciado por KIMO Ver Mensaje
Primero Jesus nos nos dice que nos libra de eso

¿Cómo que no? Acuérdate que cuando Jesucristo dijo "oísteis que fue dicho..., pero yo os digo..." abolió del Antiguo Testamento el ojo por ojo, el hacer daño a los demás y el odio los enemigos que mandaban muchos mandatos del Antiguo Testamento, pues Jesucristo mandó que al que te hiera en una mejilla le vuelvas también la otra y mandó amar a los enemigos.

Con estas enseñanza del Evangelio, Jesucristo nos libró de los mandatos del Antiguo Testamento que ordenaban a los hombres ojo por ojo, penas de muerte, guerras y masacrar a pueblos enteros.

Todos esos mandatos del Antiguo Testamento que faltaban a la misericordia, y también la esclavitud y los sacrificios, fueron abolidos por Jesucristo porque no eran mandamientos de Dios, pues Jesucristo no vino a abolir la verdadera Ley de Dios.

Cita Iniciado por KIMO Ver Mensaje
Jesus nos dice que con su sangre hacia un nuevo contrato
y ese nuevo pacto no tiene leyes escritas como el viejo pacto
en este caso la ley de Jesus la escribe en sus corazones por espiritu.......

"Daré mi ley en su mente, y la escribiré en su corazón.” Jeremías 31: 33

El Nuevo Pacto es que Dios daría su Ley en la mente y el corazón de sus hijos. Y Jesucristo, cuando predicó el Evangelio, nos reveló los mandamientos que realmente fueron dados por Dios desde siempre y para siempre, que son los mandamientos que Jesucristo enseña en el Evangelio, que siguen vigentes porque Jesucristo los mandó guardar.

Y estos mandamientos que Jesucristo enseñó los escribieron los apóstoles en los libros del Evangelio, y los reconocen aquellos que, cuando los leen, los aman y los guardan con amor.