Tambien tenemos el caso de Labán que adoraba ídolos, Gén. 31:19, y transmitió su politeísmo a sus hijas Lea y Raquel.
La historia hebrea no siempre fue monoteista. Pasaron de politeistas, a henoteistas y luego a monoteistas.
Tambien tenemos el caso de Labán que adoraba ídolos, Gén. 31:19, y transmitió su politeísmo a sus hijas Lea y Raquel.
La historia hebrea no siempre fue monoteista. Pasaron de politeistas, a henoteistas y luego a monoteistas.