Lo que ocurre que aunque hayas amado apasionadamente, una vez fallecido, ya seas esposos o padres, siempre queda algo de que arrepentirse y que te atormenta.
Una cosa que a mí me atormenta es la siguiente: Hace cinco años y 9 meses que murió mi esposa el día 26 (día que falleció) de todos los meses la llevo flores que la encantaban y ante su tumba lloro y la pido perdón por no habérselas regalado más a menudo en vida.
Lo que no se hace en vida ya no tiene remedio una vez muerto, si este pensamiento se hiciera carne en nosotros que felices seriamos todos.





Responder Citando