
Iniciado por
pana
Uno puede tener todo el conocimiento de Dios, o mejor, creer que tiene todo el conocimiento y ser un completo inútil.
En la parábola del buen Samaritano, tenemos una referencia clara a esta realidad, si te fijas, tanto el sacerdote como el levita, que descendían de Jerusalén hacia Jericó, (del templo, lugar de culto) pasan de largo al ver la necesidad del sufriente, ellos ya habían recibido su ración de religiosidad, y por consiguiente pensaban que ya habían cumplido con el culto. Sin embargo, en esta ocasión es necesario rendir culto a Dios a cielo abierto, ahí esta el necesitado, el que sufre, demandando atención. El samaritano, considerado por los Judíos como alguien despreciable, se convierte aquí en el representante de la Iglesia misericordia, que presta su atención al sufriente hasta el punto de no solo invertir su tiempo, sino también su dinero.
Dios es Dios, eso esta claro, pero si los que decimos creer en su nombre, no consideramos a los demás como corresponde, poco favor hacemos a su nombre.
Un saludo.