La Biblia no condena tener propiedades,
pero sí el deseo desordenado por ellas y
enseña a confiar en que Jehová proveerá si
ponemos primero lo espiritual.
Textos sobre no preocuparse por el mañana
• Mateo 6:34:
“No se preocupen por el día de mañana,
porque el día de mañana traerá sus
propias preocupaciones.
Los problemas del día de hoy son
suficientes por hoy.”
• Contexto del Sermón del Monte:
Jesús muestra que la ansiedad
por cosas materiales no alarga la vida
y distrae del Reino.
• Idea clave para razonar:
Jesús no prohíbe planificar,
sino angustiarse como si todo dependiera
de nosotros y no de Dios.
Ejemplo de aplicación:
“¿Verdad que Jesús no dijo que nunca
pensemos en el mañana,
sino que no vivamos angustiados por
‘qué comeremos’ o ‘con qué nos vestiremos’?
Si él lo dijo, es porque Jehová sabe cuidarnos.”
Textos sobre el deseo de propiedades
y riquezas
• Eclesiastés 6:2:
“Hay gente a la que Dios le da riquezas,
propiedades y honor.
Tiene todo lo que necesita y pudiera
desear, pero luego Dios no le permite
disfrutar de eso; viene
otro y se queda con todo. Eso está
muy mal y no tiene sentido.”
• Jesús advirtió que acumular tesoros
en la tierra es vano,
porque donde está el tesoro
está el corazón (Mateo 6:19-21,
citado en el análisis sobre riqueza
cristiana)
• 1 Timoteo 6:17-19:
se manda a los ricos a no poner la
esperanza en las riquezas, que son
inciertas, sino en Dios que
“nos provee ricamente de todo
para que lo disfrutemos”, y a ser
“ricos en buenas obras”
Idea para razonar:
“La Biblia no dice que sea malo tener
propiedades, pero sí que es peligroso vivir
para ellas. Puedo tener una casa,
pero si mi corazón vive para esa casa,
estoy poniendo mi seguridad
en algo que se puede perder mañana.”
El ejemplo de Salomón
• 1 Reyes 3: Dios se aparece a Salomón
y le dice: “Pide lo que quieras que yo te dé”.
Salomón pide sabiduría para gobernar,
no riquezas
• Como Salomón no pidió riquezas
ni larga vida, sino entendimiento
para hacer justicia, a Jehová le agradó y
además de sabiduría le dio “riquezas y
honor”.
Según la Biblia, no es malo tener propiedades,
pero sí vivir obsesionados con ellas.
El cristiano hace planes, pero sin ansiedad,
porque sabe que si pone primero la sabiduría y
el servicio a Dios, Él puede darle lo que necesite,
como hizo con Salomón
LO QUE YO ENSEÑO NO ES MIO
PERTENECE AL QUE ME ENVIO” (Juan 7:16.)