Mandy, hoy, en este día, donde Satán, digo, donde el Destino y la Fortuna unieron, hace un par de años, te quiero decir que bendito sea el día en que el mundo te vio nacer.
Eres una gran chica, madre, mujer y, sobretodo, amiga.
Gracias por los momentos tan agradables que haz compartido conmigo, por tu disposición, comprensión, temple y confianza. Por tus regaños y cariño. Por permitirme conocer a una princesa y todo su reino.
¡¡¡Felicidades!!!
Te quiero mucho.
(No te traje pastel, ni serpentinas, ni globos ni nada de eso porque no me alcanzó la marmaja, pero te traigo buena música y mis mejores deseos).

