Sin embargo tus clones han afirmado "Esas palabras de Jesús no son para nosotros".
Printable View
La parábola del fariseo no es para ningún cristiano verdadero que predica y extiende el Evangelio, no tiene sentido porque ellos hacen lo que Dios manda.
La parábola del fariseo es justo para los que se enzarzan y predicando falsas doctrinas dice que son cristianos.
Y te lo repetiré todas las veces que lo pongas.
Lo que tú digas....
Las leyes del viejo testamento estaban cargadas de preceptos sobre sacrificios y holocaustos diciendo que eran Ley de Dios, pero Dios no quería sacrificios, entonces aquellas leyes de sacrificios no eran Ley de Dios. Dios quería misericordia... Y por esto mataron a Jesucristo y a algunos de sus Apóstoles, porque se oponían a muchas leyes del viejo testamento que seguían muchos judíos, leyes que nada tenían que ver con la verdadera Ley de Dios, la que Dios había dado a Moisés en el principio. Por este motivo, Jesucristo así les dijo:
"Hipócritas, bien profetizó de vosotros Isaías, cuando dijo:
Este pueblo de labios me honra;
Mas su corazón está lejos de mí.
Pues en vano me honran,
Enseñando como doctrinas, mandamientos de hombres". (Mateo 15,7-9
Jesucristo dio los verdaderos mandamientos de Dios y dijo vende lo que tienes y dalo a los pobres a un joven que tenía muchas posesiones:
Mateo 19:17
"Mas si quieres entrar en la vida, guarda los mandamientos.
19:18 Le dijo: ¿Cuáles? Y Jesús dijo: No matarás. No adulterarás. No hurtarás. No dirás falso testimonio.
19:19 Honra a tu padre y a tu madre; y, Amarás a tu prójimo como a ti mismo.
19:20 El joven le dijo: Todo esto lo he guardado desde mi juventud. ¿Qué más me falta?
19:21 Jesús le dijo: Si quieres ser perfecto, anda, vende lo que tienes, y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven y sígueme.
19:22 Oyendo el joven esta palabra, se fue triste, porque tenía muchas posesiones.
9:23 Entonces Jesús dijo a sus discípulos: De cierto os digo, que difícilmente entrará un rico en el reino de los cielos.
19:24 Otra vez os digo, que es más fácil pasar un camello por el ojo de una aguja, que entrar un rico en el reino de Dios"
(Mateo 19:17-24)
La parábola del fariseo y el publicano, narrada por Jesús en el Evangelio de Lucas, enseña sobre la humildad y la arrogancia en la oración. Un fariseo se presenta en el templo jactándose de su propia justicia, mientras que un publicano humilde reconoce su condición de pecador y pide misericordia. Jesús concluye que el publicano fue justificado por Dios, mientras que el fariseo no, debido a la actitud de orgullo del primero y a la humildad del segundo.