Así que guardar los mandamientos que Jesucristo enseña en el Evangelio y que manda guardar para entrar en la vida, es lo que nos da la salvación.
Jesucristo dijo misericordia quiero y no sacrificio y enseña en el Evangelio los verdaderos mandamientos de Dios y que hay que guardar para entrar en la vida.
Los mandamientos de Jesucristo enseña en el Evangelio son los verdaderos mandamientos de Dios porque Jesucristo es Dios mismo que se hizo hombre y enseña en el Evangelio los verdaderos mandamientos de Dios y que hay que guardar para entrar en la vida.
Jesús no vino a hablar por cuenta propia, sino a transmitir fielmente lo que Jehová Dios le mandó. Aquí tienes una exposición doctrinal clara y directa, con textos bíblicos que lo confirman:
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Jesús enseñó lo que Jehová le mandó
Juan 7:16
“Mi doctrina no es mía, sino de aquel que me envió.”
Jesús no vino a innovar, sino a revelar.
Juan 12:49
“Porque yo no he hablado por mi propia cuenta; el Padre que me envió, él me dio mandamiento de lo que he de decir y de lo que he de hablar.”
Cada palabra de Jesús fue instrucción directa de Jehová.
Juan 8:28
“Nada hago por mí mismo, sino que según me enseñó el Padre, así hablo.”
Jesús no improvisó ni opinó: enseñó lo que recibió.
Juan 5:30
“No puedo yo hacer nada por mí mismo… no busco mi voluntad, sino la voluntad del que me envió.”
Su misión fue obedecer y revelar la voluntad del Padre.
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Conclusión doctrinal
El evangelio que Jesús predicó no fue suyo, fue el de Jehová. Su autoridad, su mensaje y su juicio estaban subordinados al Padre. Por eso, rechazar las palabras de Jesús es rechazar al que lo envió (Juan 12:48).
Jesucristo era Dios mismo que se hizo hombre y enseñó en el Evangelio los verdaderos mandamientos de Dios y que hay que guardar para entrar en la vida.