La evidencia trinitaria es irrefutable a la luz de la Palabra de Dios.
Los cristianos tenemos un Padre que es llamado Dios: Rm 1:7; Ef 4:6. Un Hijo que es llamado Dios: Rm 9:5; Tt 2:13; Hb 1:8. Un Espíritu Santo que es llamado Dios: Hch 5:3-4; 28:25-27 comparado con Is 6: 8-10. Y si son llamados Dios es porque los tres son el mismo Dios.
El nombre de Dios el Padre es Jehová:Ne 9:6. El Hijo es llamado también Jehová: Jr 23:5-6. Y el Espíritu Santo igualmente es identificado con el nombre de Jehová: Hb 3:7-9 comparado con Ex 17:7.
El Padre como Jehová Dios: 2 Sm 7:22; Os 13:4. El Hijo como Jehová Dios: Jn 20:28. (Al dirigirse a Cristo con esta reverente expresión, el apóstol Tomás le está aplicando el título y el nombre sagrados que únicamente pertenecen a Jehová Dios: Is 41:13). El Espíritu Santo como Jehová Dios: Hch 7:51 comparado con 2 Re 17:14.
El Padre es el Dios de Israel: Sal 72:18. El Hijo es el Dios de Israel: Lc 1:16-17 (los pecadores se convertían a Cristo); v. 68 comparado con Za 2:10 y Jn 1:14. El Espíritu Santo es el Dios de Israel: 2 Sm 23:2-3. En efecto, los judíos ya creían en Jehová Dios, pero no creían en Jesucristo; por lo tanto, necesitaban convertirse al Mesías. Nótese cómo en el v. 17 de Lucas 1 late una identidad entre Jesús-Mesías y Jehová. Lo que en la profecía se dice de Jehová, aquí Lucas lo aplica al Mesías. (Como el Jehová-Elohe, Jehová-Amén, de Is 65:16, que Juan y Pablo aplican, respectivamente, al Jesús-Amén en Ap 3:14 y 2 Co 1:20).
El Padre es nuestro Señor: Gn 15:2; Mc 12:29. El Hijo es nuestro Señor: Hch 10:36; 1 Co 8:6; Flp 2:11. El Espíritu Santo es nuestro Señor: 2 Co 3:16-17. Entonces, ¿cuántos Señores tenemos los creyentes? Mt 4:10; 6:24; Ef 4:5.
El Padre es eterno: Sal 90:2; 93:2; Hb 1:10-12. El Hijo es eterno: Pr 8:22-23; Jn 1:1; 8:58; Hb 7:3; 13:8. El Espíritu Santo es eterno: Hb 9:14.
El Padre es omnipotente: Gn 17:1; 2 Cr 20:6; Ef 1:19. El Hijo es omnipotente: Mt 28:18; Ef 1: 20-23; Ap 1:8 (comparar con v. 7 y vs. 11, 17 y 18); 3:7 (comparado con Hch 3:14 y Ap 19:11-13). El Espíritu Santo es omnipotente: Is 30:27-28; Za 4:6; Rm 15:13-19.
El Padre es omnipresente: Jr 23:23-24; Hb 4:13. El Hijo es omnipresente: Mt 18:20; 28:20; Jn 3:13. El Espíritu Santo es omnipresente: Sal 139:7-12; Jn 14:17; 1 Co 3:16.
El Padre es omnisciente: Sal 139:1-6; Dn 2:20-22. El Hijo es omnisciente: Jn 16:30; 21:17; Col 2:2-3. El Espíritu Santo es omnisciente: Jn 14:26; 1 Co 2:10-11; 1 Jn 2:20-27.
El Padre es la vida: Sal 36:9; Hch 17:25-28. El Hijo es la vida: Jn 1:4 (literalmente: «En auto zoe en»: «En Él [la] vida era»); 11:25; 1 Jn 5:12. El Espíritu Santo es la vida: Jb 33:4; Rm 8:2-11.
El Padre es el Creador: Gn 1:1, 26; 2:7; Is 44:24; 45:12-18; 48:12-13; Ne 9:6. El Hijo es el Creador: Jn 1:3; Col 1:15-17; Sal 33:4; Hb 1:2; 11:3 (comparar con Gn 1:3: «Y dijo Dios»: la Palabra, el Verbo eterno; y con 1:26 también de Gn). El Espíritu Santo es el Creador: Gn 1:2, 26; 2:7; Ml 2:15; Jb 33:4; 26:13; Sal 104: 27-30. Así pues, en el gran escenario de la Creación vemos a Dios creando: el Padre. A Dios hablando: el Hijo. Y a Dios obrando: el Espíritu Santo.
El Padre es el Salvador: Is 43:3, 11; 45:21; Lc 1:47; Tt 3:4. El Hijo es el Salvador: Mt 1:21; Lc 2:11; Tt 2:13. El Espíritu Santo es el Salvador: 1 Co 6:11 comparado con 1 Jn 1:7; Hb 9:14; Tt 3:5. (La salvación es, pues, atribuida a cada una de las personas de la Trinidad: 2 Co 1:21-22).
El Padre es el Pastor: Sal 23:1; Ez 34:11-12; el Hijo es el Pastor: Jn 10:11, 14-16; el Espíritu Santo es el Pastor: Is 63:14. (¿Puede pastorear una fuerza impersonal?).
El Padre es el autor de la regeneración: Jn 1:12-13. El Hijo es el autor de la regeneración: 1 Jn 2:29. El Espíritu Santo es el autor de la regeneración: Jn 3:5-6. (En la operación del nuevo nacimiento espiritual interviene, por tanto, la Trinidad: Tt 3:4-6).
La evidencia trinitaria es irrefutable a la luz de la Palabra de Dios Pt 2.
El Padre obró la resurrección de Jesucristo: 1 Co 6:14. El Hijo obró su propia resurrección: Jn 2:19-22; 10:17-18. El Espíritu Santo obró la resurrección de Jesucristo: Rm 8:11; 1 P 3:18 (literalmente: «zoopoietheis de Pneumati»: «por otra parte vivificado por [el] Espíritu», pues se trata de un dativo agente que hace de instrumental, ya que para expresar que Cristo fue solo vivificado en espíritu, como traducen algunas versiones, el texto griego diría: «kata pneuma»).
Los hijos de Dios tenemos comunión con cada una de las personas de la Trinidad: nuestra comunión es con el Padre y el Hijo (1 Jn 1:3); y con el Espíritu Santo (Flp 2:1 y 2 Co 13:14).
El Padre y el Hijo habitan en los creyentes, y nuestro cuerpo es templo de Dios y de Cristo: Jn 14:23; Ap 3:20; 1 Co 3:16; 2 Co 6:16; Ga 2:20; Ef 3:17. El Espíritu Santo habita en los creyentes y nuestro cuerpo es su templo: Jn 14:16-17; Rm 8:9; 1 Co 3:16; 6:19; 2 Tm 1:14.
Jesús habló del Espíritu Santo como una persona.
“Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre: el Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le ve, ni le conoce; pero vosotros le conocéis, porque mora con vosotros, y estará en vosotros.” (Juan 14:16-17)
“Mas el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho.” (Juan 14:26)
“Pero cuando venga el Consolador, a quien yo os enviaré del Padre, el Espíritu de verdad, el cual procede del Padre, él dará testimonio acerca de mí.” (Juan 15:26)
“Pero yo os digo la verdad: Os conviene que yo me vaya; porque si no me fuera, el Consolador no vendría a vosotros; mas si me fuere, os lo enviaré. Y cuando él venga, convencerá al mundo de pecado, de justicia y de juicio.” (Juan 16:7-8)
*“Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que habrán de venir. El me glorificará; porque tomará de lo mío, y os lo hará saber. Todo lo que tiene el Padre es mío; por eso dije que tomará de lo mío, y os lo hará saber.” (Juan 16:13-15)
Es evidente que para el Señor Jesús el Espíritu Santo era Alguien, no algo. Una persona, no una fuerza impersonal.
El Espíritu Santo habla porque es una persona.
Cita:
Iniciado por
Estocada
“Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre: el Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le ve, ni le conoce; pero vosotros le conocéis, porque mora con vosotros, y estará en vosotros.” (Juan 14:16-17)
“Mas el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho.” (Juan 14:26)
“Pero cuando venga el Consolador, a quien yo os enviaré del Padre, el Espíritu de verdad, el cual procede del Padre, él dará testimonio acerca de mí.” (Juan 15:26)
“Pero yo os digo la verdad: Os conviene que yo me vaya; porque si no me fuera, el Consolador no vendría a vosotros; mas si me fuere, os lo enviaré. Y cuando él venga, convencerá al mundo de pecado, de justicia y de juicio.” (Juan 16:7-8)
*“Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que habrán de venir. El me glorificará; porque tomará de lo mío, y os lo hará saber. Todo lo que tiene el Padre es mío; por eso dije que tomará de lo mío, y os lo hará saber.” (Juan 16:13-15)
Es evidente que para el Señor Jesús el Espíritu Santo era Alguien, no algo. Una persona, no una fuerza impersonal.
El Espíritu Santo habla:
“el Espíritu Santo habló antes por boca de David” (Hechos 1:16)
“le dijo el Espíritu:...yo los he enviado.” (Hechos 10:19-20)
“salvo que el Espíritu Santo por todas las ciudades me da testimonio, diciendo que me esperan prisiones y tribulaciones.” (Hechos 20:23)
“Por lo cual, como dice el Espíritu Santo...” (Hebreos 3:7)
“Y nos atestigua lo mismo el Espíritu Santo; porque después de haber dicho” (Heb 10:15)
“Y el Espíritu y la Esposa dicen: Ven.” (Ap 22:17)
Una fuerza eléctrica no puede hablar. El Espíritu Santo lo hace porque es una persona.