Cita:
....las técnicas usadas para el engaño fueron expuestas ya en la década del 30 por el Dr. Josef Goebbels en su infausto paso por el gobierno de la Alemania nazi, y que se resume en el eslogan preferido del régimen: “Mentir, mentir, mentir… que algo siempre queda.” La perfecta técnica de Goebbels (la “gran mentira”) se basaba en decir mentiras tan colosales que nadie se le ocurría que “alguna persona podría cometer la impudicia de distorsionar la verdad de manera tan infame”. El primer uso documentado de esta frase -“la gran mentira”- está en el siguiente pasaje de la enfermiza obra de Adolfo Hitler, Mi Lucha, donde expresa un hecho que a nadie le agrada reconocer:
“Todo esto estaba inspirado por un principio –que muy cierto en sí mismo- que la gran mentira siempre tiene una cierta fuerza de credibilidad; porque las masas de una nación siempre resultan corromperse más fácilmente en el estrato más profundo de su naturaleza humana que concientemente o voluntariamente; y por ello en la primitiva simplicidad de sus mentes ellas resultan víctimas con mayor facilidad de la gran mentira que de la pequeña mentira, dado que ellos mismos a menudo dicen pequeñas mentiras en pequeñas cosas, pero se avergonzarían de recurrir a falsedades en gran escala.” (1)
La técnica de Goebbels llegó a perfeccionarse de tal manera que ha sido adoptada desde entonces por los grandes dictadores de la Tierra para conseguir la suma del poder: Sus reglas primarias eran las mismas que emplea Greenpeace para sus campañas:
“Nunca permitir que el público se enfríe; jamás admitir una falta o un error; jamás admitir que el enemigo puede tener algo de bueno, o algo de razón; jamás dejar lugar para alternativas; jamás aceptar la culpa; concentrarse en un enemigo a la vez y culparle por cualquier cosa que ande mal; la gente creerá en una mentira grande más fácilmente que en una pequeña, y si la mentira se repite con la frecuencia necesaria la gente terminará por creerla.”
Las campañas de desprestigio son siempre basadas en grandes mentiras.