Quería celebrar este chance de estar vivo y respirando escribiendo algo pero no va a ser más que una promesa vacía e insulsa de no llevar este cuerpo, recuerdo de mi propia mortalidad, hasta casi el abismo. Nuevamente, otra vez, una vez más al abismo. Promesas torpes de no taladrar más este, antes hermético, cuerpo. Lleno de huecos ahora. Fugas de vida. Recuerdo de mi propia mortalidad.

Este chance de poder vivir y respirar quisiera celebrar. Pero esta vez no sólo viviendo y respirando o escribiendo promesas tontas o experiencias que me han tenido y me tienen al borde de seguir siendo eterno pero sin la eternidad de mi cuerpo, sino haciendo algo más, sosteniéndome y quedándome en este recuerdo de mi propia mortalidad. Si tan sólo este dolor fuera real.

Si tan sólo fuera real, lo lograría. El verdadero dolor me haría apreciar el regalo de ser eterno, de ser eternos mi cuerpo y yo, el valor de ser consciente de mi propia mortalidad gracias a mi cuerpo. De no ser solamente la fuerza que mueve cualquier materia sino de ser la fuerza que mueve esta materia que soy y que me hace elegir estar aquí justo ahora. Querer sostenerme, quedarme dentro. Si tan sólo este dolor fuera real.

Si tan sólo este dolor fuera real no estaría aquí culpándome de la oquedad de mis promesas, no quedarían las negligencias en el olvido, en mi propio olvido. No estarían este cuerpo ni esta mente sintiendo... esto que sienten, esto que sienten que no es dolor real. El dolor real sería un revés al estado de corrupción en que yazgo. Si tan sólo este dolor fuera real elegiría sostenerme en este cuerpo, mi cuerpo, recuerdo de mi propia mortalidad y no caminaría las sendas que me conducen a la sima que lleva al agujero por el cual la vida se escapa.

Si tan sólo pudiera elegir quedarme y cumplir mis promesas... entonces aplacaría este dolor que parece ser tan sólo una ilusión.