Leyendo por el foro a varios participantes habituales, entre los cuales hay algún moderador bastante cuestionado, me acordaba de cuando era joven y me tocó hacer la "mili". Para los jovencitos tengo que decir que la "mili" era el servicio militar obligatorio, al que estaban obligados todos los varones españoles mayores de 18 añitos.
Había una cosa que se llamaba I.M.E.C (que no tiene nada que ver con la Iglesia Mexicana del Evangelio de Cristo) a la que comunmente se llamaba la milicia universitaria. Para facilitar los estudios a los universitarios, y para darles un lugar más acorde con su preparación intelectual se inventó eso de la Imec. Uno entraba de soldado raso y salía de Alferez (los famosos alfereces de la imec o de complemento) mientras que los soldados normales, los que no habían accedido a traves de la imec, entraban de soldados rasos y como mucho ascendían a cabo, pero todos éramos compañeros y sufridores de la mili.
Bueno, a lo que iba y retomando lo que quería decir.
Aquellos soldados rasos sin preparación que accedían a cabos (cabos de cocina pelando papas, cabos de limpieza, cabos encargados de controlar la tropa, etc, etc) cuando recibían sus galones, galones bastante ridículos por otro lado, se convertían inmediatamente en una especie de generales con mando en plaza de lo más despótico y cruel con sus propios compañeros de hacía cuatro días. Era curioso ver aquella transformación tan radical.
Estos cabos, en vez de amenazar con el baneo, amenazaban con el arresto de fin de semana. Aunque tú rieras por dentro, ellos no dudaban en aplicar sus amenazas llegando a sentirse Virreyes de alguna ínsula perdida.

Pero lo fantástico no acababa allí, en esta transformación "metamorfósicamente" extraña, lo verdaderamente curioso es verlos cuando otra vez se encontraban con compañeros de penas y desgracias que habían ascendido mucho más que ellos y ahora eran Alféreces de imec, auténticos oficiales, con gorra de oficial y uniforme que ya empezaba a imponer. El peloteo que hacían, la forma de arrastrarse, el "pelillos a la mar" y el "yo no he sido", te hacían, a esa corta edad, comprender cómo se iba a comportar la humanidad y cuales iban a ser sus debilidades.

En este foro, se da ese otro estilo de vida, el soldadito que se cree general, el pobre hombre que fija su meta en reñir a los que sabe positivamente son mucho más inteligentes que él, el que basa la fuerza de su discurso en el insulto fácil y ramplón porque no da más de sí, el que embarra para parecer algo más de lo que es.

Ya sé que habrá más de uno pensando: ¡Joder, Zampabol, métete tú también en ese "paquete"! Pues lo siento por el que lo piense pero no me meto. Yo puedo ser "pinchoso" y me puede gustar "calentar" un poco bastante el debate, pero jamás insultaré a nadie sin previa provocación y menos a una mujer con la crueldad con la que se hace muchas veces porque por suerte o por desgracia hay que comprender que las mujeres, para bien o para mal, son mucho más sensibles que los hombres para esas cosas (cosas de machista). Otra cosa es que alguien se sienta insultado por manifestar opiniones contrarias a las suyas.

No es gracioso y se repite hasta la saciedad, molesta por ramplón, aburre, cansa, no da pie a nada inteligente, no abre debates, no aporta nada positivo ni negativo, no admite réplica coherente más que otro insulto.

Es un estilo de vida, y como tal lo traigo aquí, porque me recordó a mis tiempos en los que no me quedó más remedio que servir a la patría por cataplines.....


Pd. Enemigos de Zampabol....¡abstenerse que les veo venir!