Por supuesto, no hablo de personas ocupadas. Hablo de la gente atemporal, resiliente, perseverante, casi que inmortal.

Caerse si, una y mil veces; cientos de miles de veces. Pero reincorporarse y volver a la carga. Solo esa clase de gente es capaz de habitar lugares como este.

Como escribe Benedetti al final de su poema a la izquierda del roble, "aqui solo quedan los Fantasmas. Ustedes pueden marcharse, yo me quedo".

Volvemos y miramos este nuevo mundo. Lo vemos con los ojos llenitos de ayer, como Penelope. Y a la vez nos decepciona y nos da argumentos nuevos, para arguir nuevas rebeldias, nuevos razonamientos, nuevas ideas.

Nos pasma por ejemplo mirar como en este ahora, campechana y rampantemente, una potencia militar va e invade un territorio extranjero solo con argumentos falaces y simples. Mirando desafiante en derredor, a ver quien es el guapo que objeta algo.

¿En donde estan los grandes rebeldes?. ¿Donde los justicieros, los hijos de las doctrinas del Che, de Bolivar, de Espartaco, de Zapata y Sandino y cientos de aquellos sedientos de justicia?.